Críptico mensaje de Francisco en Santiago

En una brevísima homilía, Francisco rindió tributo al cardenal Raúl Silva Henríquez y al santo jesuita Alberto Hurtado. Pero curiosamente, y al mismo tiempo, en el altar cocelabraba con el papa el obispo de Osorno, Juan Barros.

Una breve homilía formuló el papa Francisco en la misa realizada en el parque O’Higgins ante unas 400 mil personas, que se congregaron desde las 2 de la madrugada.

En un acto que podría ser visto como cumplir un mero trámite, esta homilía abordó temas generales después de la lectura del evangelio que trató de las Bienaventuranzas. Este es uno de los pasajes más potentes del discurso de Jesús. Por ello, las primeras reacciones para muchos y muchas, ha sido de incomprensión, más aún tratándose de la ceremonia religiosa más importante de la capital.

Fueron sólo 5 minutos en que señaló un mensaje general como la de cualquier párroco en cualquier misa. Sin embargo, tuvo dos momentos simbólicos:

La referencia al cardenal arzobispo de Santiago entre los años 1962 y 1983, Raúl Silva Henríquez, a quien llamó “pastor” y que citándolo, dijo: “si quieres la paz trabaja por la justicia”, esa justicia “que exige que cada hombre sea tratado como persona”, único momento que fue interrumpido por los aplausos de la multitud que seguía con gran devoción la ceremonia.

El otro momento simbólico fue una breve referencia al jesuita y santo chileno, Alberto Hurtado, quien se caracterizó por aplicar la solidaridad. Francisco, dijo: “Esta muy bien no hacer el mal pero esta muy mal no hacer el bien”, frase a la que no le sacó suficiente punta sobre todo cuando en la espiritualidad de Hurtado esto implica mucho más que bondad.

Habrá que esperar el desarrollo de los demás actos en los próximos días para comprender mejor qué quiso decir Francisco con estas breves palabras y leerlas en el contexto global de su visita.

Por el momento, la primera impresión es la de incomprensión y decepción.

Ricardo Ezzati, actual arzobispo de Santiago, al final de la misa agradeció el mensaje del papa y recordó con detalle los hechos violentos ocurridos en este mismo lugar para la venida del papa Juan Pablo II hace 31 años, lo que provocó los aplausos de la multitud.

Entre otros hechos que destacan de esta importante ceremonia se halla por un lado la ausencia del arzobispo emérito de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien es parte de la comisión de cardenales para la reforma de la iglesia, y por otro, la presencia de Juan Barros entre los obispos que concelebraban con el papa en el parque. Dicho prelado es sindicado como encubridor del sacerdote que abusó de menores Fernando Karadima. ¿El papa habrá dirigido su prédica a su hermano obispo Barros? ¿Especialmente en esa parte en que Hurtado pide dar un paso más que dar bondad?

Por ahora, difícil saberlo. Chile seguirá esperando ver a ese papa cercano, que habla claro y golpeado, y que se sale del libreto para defender a los pobres. Como ese joven que desde la multitud en un instante de silencio, gritó a todo pulmón que “en Chile se tortura”.

En paralelo a la ceremonia religiosa, la llamada “Marcha de los Pobres”, convocada desde las 9 de la mañana por diversos movimientos populares y organizaciones sociales y políticas con claro rechazo a la institución papal, fue disuelta por la policía aunque algunos manifestantes lograron llegar muy cerca del parque O’Higgins, pero sin que ocurrieran incidentes de mayor envergadura.

Aníbal Pastor N, periodista