Carta de sra. María Luisa Correa de Temuco al papa Francisco

Estimado Santo Padre:

Me alegra que venga a Chile, aunque la otra vez que vino un papa, éste no entendió mucho lo que pasaba en Chile y quedó el recuerdo de su paso por algunas frases tajantes que desconcertaron por su dureza.

Le escribo porque me considero católica observante, pero algo crítica y con la libertad que nos enseñó Jesús, me atrevo a hacer esta invitación a escuchar mis observaciones.

Primero, en esta ciudad en que vivo, Temuco, estamos con un clericalismo preconciliar muy notorio. Se trata de imponer principios que están lejanos del actuar político, demostrando poca comprensión. Solo hay condena de parte del clero, en vez de actuar cristianamente, invitando sin prepotencias que alejan a la feligresía, a la cual se reta por los que no van a la iglesia y se acusa al gobierno de perverso.

Me refiero a la ley de despenalización de aborto en 3 causales extremas, no es más que eso. Pienso que no se comprende lo duro que es para una mujer el sufrir doblemente por algo que ella no busca ni desea y además se la condena.

El tema de la homosexualidad es otro tema actual. Hoy no se puede discriminar lo que ya es un hecho científico. Hace 50 años mi madre no se vio más con una cuñada muy querida por haberse casado con otra persona.

Un tema muy candente en Chile es la brecha entre ricos y pobres. Los que se dicen católicos y aspiran a poner a sus hijos en colegios que lo son y se casan por la Iglesia porque les da una mayor seguridad para el futuro en lo económico. Me preocupa porque se mantiene el sistema de formar robots consumistas (en el que muchos caemos).

Bueno sería, también, mencionar la preservación de la naturaleza, sin ella no existe vida ni economía. Enlazo este tema con la marginación que existe en la región por causa de las forestales y la sobreexplotación del mar de nuestras costas, que causa un daño horrible a los pueblos originarios, esencialmente mapuche.

Cuando con mi familia llegamos a esta región, hace 20 años, prácticamente no se nombraba al mapuche, no existía. Luego de interesarme por su cultura veo que tenemos que aprender de su cuidado de los hijos, de su amor a la naturaleza, de su agradecimiento a un Dios, de su goce con la fiesta.

Su Santidad, espero tenga paciencia con esta vecina de su pais natal.

Maria Luisa
Temuco, Chile.

Inés Calderón, pobladora de La Granja

Paulina Calderón, profesora