Francisco: Dolor, Vergüenza y Perdón

Aníbal Pastor N. / periodista

“No puedo dejar de manifestar dolor y vergüenza ante el daño irreparable cometido a niños por parte de ministros de la Iglesia y es justo pedir perdón”, fue la frase principal que formuló Francisco en su discurso en La Moneda, durante la realización de la visita de Estado.

Se trató de un reconocimiento y petición de perdón que impactó en la opinión pública nacional e internacional, especialmente por formularse en una ceremonia protocolar, la primera que realiza el papa Francisco en Chile y donde emitió un discurso público.

Conforme a lo informado días antes de la llegada del papa por la ONG BishopAccountability, en Chile son 80 los religiosos y religiosas acusados por abusos a niños y niñas.

La lista fue publicada por dicha  ONG, y en ella se registran los abusadores emblemáticos de la Iglesia chilena, entre ellos los casos de los sacerdotes Fernando Karadima (diocesano) y John O’Reilly (Legionario de Cristo).

Mediante una sociedad sacerdotal que creó Karadima, se transformó en el formador y padre espiritual de medio centenar de curas y de3 un tercio del actual episcopado chileno, entre los que se halla Juan Barros, obispo de Osorno, quien es acusado de encubrir los abusos de Karadima y que Francisco no ha logrado remover de su cargo pese a las continuas protestas y reclamos de los laicos de esta diócesis del sur de Chile, incluso de otros obispos y sacerdotes de todo el país.

Consultado  el vocero de los laicos de Osorno, Juan Carlos Claret sobre esta formulación de perdón del papa, nos señaló escuetamente que la calificaba de “insuficiente, fome (sin gracia) y nada nuevo”.